Reseña: El día menos pensado, por Fernando Picó

Yanitza Montero Rivera | Libros787.com

Usualmente, la disciplina de la historia y la corrientes historiográficas tradicionales han enfocado sus temas, desde una mirada macrohistórica, es decir una concepción general de los hechos y no enfocándose en los particulares. El historiador puertorriqueño, Fernando Picó, una eminencia de la historia puertorriqueña, a través de la microhistoria, se dedicó a visibilizar clases y sectores marginados, al igual que brindarle voz a individuos marginalizados. Un ejemplo de esta labor, se presenta en el libro El día menos pensado: Historia de los presidiarios en Puerto Rico; 1793-1993 (Ediciones Huracán: 2004), que según el, es un libro que le debe a los presos porque “el día menos pensado en la vida de un confinado en Puerto Rico, es el día en que es ingresado a prisión”. Es una lectura sencilla, compuesta de catorce capítulos, que abarca el trasfondo histórico del sistema carcelario en Puerto Rico, desde los tiempos del régimen español hasta las postrimerías del siglo XX, bajo el régimen estadounidense, y su transformación de centro rehabilitador a centro punitivo.

El objetivo del libro es ampliar el foco de la historiografía puertorriqueña, sin excluir clases ni sectores, que según la historia tradicional, no cuentan. Por tal razón, decidió presentar una, de las muchas vertientes, de la historia de la marginación social, en este caso, la de los presidios y presidiarios. El autor discute y analiza la evolución del sistema carcelario en Puerto Rico. En los comienzos de su gobierno en la isla, durante el siglo XVI-XVII, no existía tal cosa como “cárcel”, si no era más bien un lugar de detención, en el cual se esperaba la ejecución de sentencia. Entre las sentencias se encontraba: la mutilación, el destierro, azotes, ser enviados a colonias penales, a las galeras, a las minas, etc. En el siglo XVIII, va cambiando el “cómo” se cumplía el tiempo de “castigo”. A través de la segunda mitad del siglo XVIII, se cumplía trabajando en las fortificaciones de la ciudad de San Juan, las cuáles estaban siendo reforzadas, bajo la dirección de Thomas O’Daly. Cuando culminó el proyecto, trabajaban en otras obras públicas. En el próximo siglo, el XIX, se cumplían sentencias en la construcción de la Carretera Central, la cual conectaba varios pueblos de la isla. Igualmente, se comenzó a pensar la cárcel en sí y no únicamente como un lugar de reclusión nocturna. Asimismo, se empezó a reglamentar la vida en el presidio por varios factores, entre ellos el surgimiento del preso criollo, particularmente los jornaleros indisciplinados, resistentes, vagos y amancebados.

El día menos pensado from 80grados on Vimeo.

La invasión estadounidense de 1898, como consecuencia de la Guerra Hispano-americana-cubana, trajo consigo el cambio se soberanía a finales de ese año. A raíz de ello, hubo varios cambios en la isla, entre ellos, el establecimiento de un sistema de corrección. Por tal razón, en los inicios del siglo XX, surge un discurso reformista y rehabilitador, el cual se implementa en la creación de talleres y campamentos penales agrícolas y cooperativistas. Por ejemplo, el Presidio Insular “Oso Blanco”, abierto en el 1933 y hoy día inexistente, tuvo talleres de zapatería, juguetería, carpintería, cocina, aulas de estudio, entre otras cosas. No obstante, en los 1970’s, bajo las administraciones de Luis A. Ferré y Rafael Hernández Colón, ocurrió un giro en el discurso carcelario, de rehabilitación a punición. El primero, Ferré, expone que el propósito de la cárcel es castigar y Hernández Colón expone que hay que separarlos de la sociedad, o sea, marginarlos e invisibilizarlos. Como resultado, las condenas se vuelven largas y difícil de cumplir.

Fernando Picó, no tan solo habla sobre la evolución del presidio y su propósito, también visibiliza la vida cotidiana dentro de él y de los individuos que lo componen, de la noción del tiempo y las actividades que se llevan a cabo. Al igual que, las relaciones que emergen dentro de estos espacios, entre pares, como también entre los presidiarios y los guardias de corrección. Habla de la resistencia y de las fugas, de las guerras internas, como la de Monacillos vs. Manuel A. Pérez. Este libro es una base de lo que ha sido la historia de las cárceles en Puerto Rico, no obstante, falta actualizarlo, desde la demolición del Oso Blanco hasta la crisis penal que hay hoy día. Es pertinente expandir esta historia, estudiar y analizar cómo ha cambiado el discurso carcelario y las condiciones inhumanas en las cuales viven los reclusos. En fin, “así se cumple la profecía de los presos, esto es para todo el mundo, el día menos pensado cualquiera puede caer en una institución”, esto incluye a: huérfanos (orfanatos), dementes (institutos psiquiátricos), viejos desahuciados (égidas), delincuentes (cárceles), seminaristas (seminarios) porque todos comparten la vicisitud de encerramiento total o parcial.

Puedes ordenar tu copia de "El día menos pensado" aquí: https://libros787.com/products/el-dia-menos-pensado

Artículo anterior Reseña: Los irrespetuosos, por Fernando Picó
Artículo siguiente Dr. José A. Rabelo entre anécdotas y la exposición recóndita de sus obras

Deja tu comentario

Todo comentario deberá ser aprobado antes de ser publicado.

* Campos requeridos