Rumores y Quién dice

Por: Michael S. Torres | Libros787.com

Decir que llevaba tiempo esperando poder leer el escrito de Denis sería una atenuación. Después de su publicación, las cuestiones de Puerto Rico, su historia y su relación con Estados Unidos fueron puestas en el centro del escenario en varios medios como Univisión y Al-Jazeera, así como en grupos de activismo online como Democracy Now y Occupy Democrats. Denis fue entrevistado, atendiendo preguntas incrédulas de un público completamente enajenado de la realidad de ciudadanos americanos en el medio del Océano Atlántico. Olvidados por el Congreso y la Corte Suprema, Denis trajo reportes de la CIA e historias de testigos sobre los eventos y personas descritas en las páginas.

Sería predecible afirmar que Guerra Contra Todos los Puertorriqueños esta cargada de una retorica política y parcial. Es de esperarse. Tanto es el caso que historiadores de la Universidad de Puerto Rico no esperaron en apuntar numerosas exageraciones y reclamos dudosos hechos por el autor. Uno de esos críticos, Luis A. Ferrao, decano del Recinto de Rio Piedras, escribió tres ensayos refutando los reclamos y recursos proveídos. Denis respondió al desafío y con más fervor en un escrito de su blog corrigiendo algunos detalles y estocando a Ferrao.

A un cualquiera como yo se vuelve cada vez más difícil saber qué creer. Admito que comencé a leer con escepticismo intenso, porque conozco la retórica de Denis. El mismo escepticismo que expresé cuando escuché que Ferrao reclama que Albizu Campos era un fascista.

El libro esta separado en tres partes: parte uno, hechos; parte dos, personas; parte tres, eventos. En la primera parte, datando un poco de la historia llevando a la guerra Hispanoamericana, Denis descuida mencionar el hecho que varios grupos puertorriqueños y personas, especialmente trabajadores, estaban a favor de la invasión de E.E.U.U. Había puertorriqueños y cubanos cabildeando en el Senado y Congreso para apoyar los esfuerzos revolucionarios en contra de España. Aunque hubiesen continuado con la revolución, los americanos se unieron luego del accidente del U.S.S. Maine, el cual se utilizó para justificar ir a guerra he invadir los territorios españoles.

Los boricuas apoyaron a las tropas americanas en batallas y a través de los pueblos y las cordilleras. Las tropas, además de estar formadas por infantería de reserva – jóvenes – estaban los tiznados, grupos de puertorriqueños que marcaban sus caras con carbón.

Por supuesto, esto no quiere decir que deberíamos venerar a los americanos por su ayuda. De hecho, luego de la guerra se estableció un gobierno militar para establecer orden en la isla, lo cual trajo sospecha sobre las intenciones americana, además de varios crímenes cometidos por soldados demasiado entusiasmados durante noches de bebe lata y faranduleo. Esto creo riñas entre los boricuas y los americanos.

Si Denis va a reclamar hechos históricos en su trabajo, debería incluir todos los hechos.  

Aprecié, por lo menos, la inclusión de americanos que apoyaban la isla desde Washington, como Vito Marcantonio (1902-1954), un Italo-americano, y Millard Tydings (1890-1961), de Maryland. Tydings, por ejemplo, trato de que se pasara un proyecto de ley en el Congreso que comenzaría el proceso de independencia de Puerto Rico, así como lo hizo con el acta Tydings-McDuffie, la cual garantizó una transición de 10 años a la independencia de las Filipinas. El proyecto, a su desgracia, fue opuesto por Luis Muñoz Marín, aunque tenía el apoyo total – de acuerdo con una referencia hecha por Denis – del pueblo puertorriqueño.

Denis entonces argumenta que la razón por la cual Muñoz viró en U de su posición independentista fue porque el FBI lo había chantajeado con información personal, incluyendo su tan frecuentemente mencionada adicción a los narcóticos. Desde que leí su reclamo, me pareció una terrible simplificación de la historia para argumentar que por esto Puerto Rico nunca se hizo independiente, algo que implícito a través del libro.

Mientras a Muñoz lo tira por el piso, con Albizu Campos cambia el tono de hostilidad a uno heroico. Hace ver al viejo revolucionario como un salvador que falló en su misión por culpa del FBI. Y, en realidad, ¿a quien se le puede culpar por el deseo de ver a su patria libre? En su recuento, Denis se le olvida de algunos aspectos de Albizu, como su devoción católica y su conservadurismo abierto, tanto que no concebía de mujeres trabajadoras.

Lo importante, al fin y al cabo, es el escepticismo. Me han dicho profesores y estudiantes de historia que la información en el libro es correcta, mientras que otros dicen que mera propaganda antiamericana izquierdista. Ambos reclamos pueden ser ciertos. He visto a Denis hablar públicamente y en las redes; su corazón está en un buen lugar, pero su retórica alza banderas rojas. Demasiadas banderas rojas.

Recomiendo altamente el libro como también sugiero acercarse con escepticismo abierto.

Es bueno recordar que un abogado no es un historiador, y aunque se le aprecia el esfuerzo, estoy sospechoso de sus intenciones.

 

Si deseas conocer más sobre Guerra Contra Todos los Puertorriqueños: Revolución y Terror en la Colonia Americana por Nelson A. Denis te recomendamos el libro en español e inglés:

 

Guerra contra todos los puertorriqueños 

War Against All Puerto Ricans: Revolution and Terror in America's Colony

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