En el pueblo de las brujas, hay algunas buenas y otras malas, pero Kukuma no puede decidirse: a veces quiere ser buena y otras veces, mala. Un día, mientras sale con su amado gato, encuentra algo muy valioso en el parque: ¡una verruga de una pequeña bruja! En lugar de buscar a su dueño, Kukuma decide ser mala y buscar más verrugas para venderlas. Sin embargo, cuando pierde a su querido gato, ¿qué puede hacer para recuperarlo?
Una historia encantadora para reflexionar y hablar sobre la honestidad y el valor de la amistad y que sirve de trampolín para hacer buenas acciones.