En julio de 1947, en Nuevo México, Estados Unidos, un raro artefacto se estrelló en las inmediaciones de la localidad de Roswell. Al poco tiempo, una fabulosa maquinaria estatal y corporativa se ponía en marcha para velar el hecho y, después, lo que Antonio Las Heras afirma en este trabajo. Desde hace siglos nos visitan seres inteligentes, tripulando naves voladoras de muy avanzada tecnología.
A partir del acontecimiento en Roswell y con la aportación de notables científicos, civiles y militares, este connotado autor va abriendo la espiral de interrogantes, conjeturas y verdades incontrovertibles que nos dejan la certeza de que no estamos solos en el Universo y de que fuertes intereses se empeñan en mantenernos alejados de la verdad.